Entonces, al contener 84 oligoelementos, a diferencia que la sal común que sólo tiene 2, la volvería ideal para el tratamiento de ciertas afecciones, como arritmias, presión arterial alta, niveles elevados de azúcar en sangre, baja de libido, acidez, congestión nasal, insuficiencias renales, disminución del tono muscular y los niveles bajos de serotonina y melatonina.

También se asegura que purga o limpia el tejido conjuntivo, estimula sistema inmune, y el drenaje de toxinas, ayudando a adelgazar y eliminar metales pesados. Y, se dice además, que mejora el estado del ánimo y brinda mayor niveles de energía. En ese sentido, M. Carolina Geisse menciona que sirve en tratamientos complementarios para la psoriasis, herpes, hongos, artrosis, insomnio, mareos, osteoporosis, personas con desbalance electrolítico en la sangre, retención de líquidos y sinusitis. Tema aparte y área del chamanismo ancestral, son las “curas de salmuera” que se usan también desde tiempos remotos para sanar ampollas, infecciones recurrentes, acné, reumatismo, mordedura de insectos, heridas y pies fríos. La receta es colocar 10 gramos por cada litro de agua. No enjuagar y secar con toalla.

¿Cuál elegir, Himalaya o de Los Andes? Por nuestra cercanía, la sal rosada de los Andes o de Maras es la que se puede encontrar en el mercado nacional con más facilidad. Ahora, la única diferencia entre ambas está en la tonalidad. La del oriente es más rosada y la cordillerana es salmón. Y, atención, que no es barata, aproximadamente cuesta $7.000 el kilo, pero dada sus propiedades... Para consumirla hay varias posibilidad. Una es usarla como la sal común, es decir como aliño directo sobre las comidas crudas cocidas, espolvoreándola en frío sobre la comida, y al cocinar. Pero ojo, que no se debe someterla a más de 40 º C.

“Su sabor es muy distinto al de la sal común, pues solo es salada, no se siente ningún otro sabor, como el del yodo adicionado en la común. La pueden usar toda clase de personas, pero no debieran consumirla aquellos que se les ha prohibido, médicamente el consumo de toda clase de sal. “Aunque hay pocos médicos que la conocen, creo que de ser así, no la prohibirían”. También se puede usar, de acuerdo a lo que dice Geisse (una de las pocas personas que importa la sal al país), en caso de insomnio, desbalance de minerales en la sangre, calambres, retención de líquidos, estreñimiento, tomar en ayunas una cucharadita de sal rosada al día. Si hay dolor de garganta, hacer gárgaras con salmuera templada. Incluso, serviría para los mareos colocando un saquito con sal como collar.